Colegio del Verbo Divino

El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón -junto a su tripulación- recalaba en tierras Americanas dando origen, de esta manera, a lo que en la historia tradicional se conoce como “Descubrimiento de América”. Hacer memoria de tal acontecimiento, significaba referirse al Día de la Raza.

En Chile, en 1992, tras 500 años, se empezó a revisar el concepto y no se habla más del Día de la Raza ni tampoco del Día del Descubrimiento de América, desde ahí comienza a llamarse «Encuentro entre dos mundos» .Este debe ser un día de reflexión que refleje la interculturalidad, la convivencia entre culturas y pueblos.

En este contexto el departamento de Historia y Ciencias Sociales impulsa una educación intercultural, se trata de valorar la cultura de todos pueblos, Ahora en vez de descubrimiento se habla de «encuentro de dos mundos», dado que el territorio conocido hoy como América, no sólo ya existía el 12 de octubre de 1492 y, por tanto no fue «descubierto», sino que además estaba habitado por diversos pueblos de gran desarrollo cultural.

La palabra ‘encuentro’ debe entenderse como coincidencia en un lugar, desde los primeros contactos entre Colón y su gente con los indios arawak hasta las ulteriores luchas y enfrentamientos, así como a los intercambios culturales, el mestizaje y la fusión de pueblos. Por otro lado, como ya se ha referido, los ‘dos mundos’ se referían al hemisferio occidental (América) y al oriental (Europa, África, Asia y Oceanía).

La Congregación del Verbo Divino se hace cargo de este encuentro entre dos mundos es el diálogo profético entendido como la disposición a salir al encuentro del otro, entonces que la reflexión se centre en este día en la actitud de apertura y tolerancia venciendo las barreras culturales, étnicas, socioeconómicas etc. El diálogo cuando se sustenta desde la interculturalidad favorece la creación de nuevas formas de convivencia ciudadana entre todas y todos, sin distinción de nacionalidad u origen. Para ello, el diálogo y el encuentro simétrico entre dos mundos es posible reconociendo y valorando la riqueza de la diversidad lingüístico-cultural, natural y espiritual del otro.

 

 

 

 

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