Colegio del Verbo Divino

Prekínder recorrió las instalaciones del Colegio

Prekínder recorrió las instalaciones del Colegio

Los Prekínder volvieron al Colegio, la semana del 19 de octubre, para reencontrarse con sus compañeros y educadoras, en una actividad que se llama: “compartiendo mis espacios”. El nombre elegido tiene que ver con el recorrido que los niños hacen, con sus mascarillas puestas, por todas las instalaciones del CVD, para que se familiaricen con cada rincón y para que aprendan las normas sanitarias que los protegerán del Covid-19, cuando retornen a clases en el horario habitual.

La entretenida jornada comienza cuando se despiden de sus padres, en la portería que da a la calle Presidente Errázuriz. Luego, les toman la temperatura, pasan por el túnel sanitizador y sus educadoras les dan la bienvenida. Después se sientan en el suelo. (Hay una x que señala el lugar que ocupan). Posteriormente, se forman en una gran fila y se dirigen al patio de la Virgen María, guardando la distancia. La idea es saludarla, rezar y también, decir “hola” a San Arnoldo y San José. Una parte entretenida de este recorrido es visitar a los peces en la pileta y ver cuán rápido nadan.

Acto seguido, van a su sala, la miran por fuera, ven las diferencias que tiene, desde que la visitaron en marzo y se sientan en su patio. Observan, con cuidado, que los juegos están clausurados por el Covid-109, pero no pierden la oportunidad de sentarse separados, rezar y escuchar un cuento. Luego, después de ir al baño y lavarse bien las manos, si tienen el tiempo, dan un paseo por la Biblioteca y, posteriormente, van a la cancha de pasto sintético. Ahí juegan a “Simón manda que…” y, cuando ya están un poquito cansados, escuchan otro cuento maravilloso y, si no hay niños grandes haciendo deporte, corren por la pista de atletismo, hasta llegar a la Iglesia. Antes de entrar, las misses, lavan sus manos con alcohol gel, y ellos preparan sus corazones para rezar y pedir a Jesús que todo esté bien. Cuando entran, se sientan separados en las bancas y hacen silencio. Juntan las palmas de sus manos y oran a la Virgen María, su mamá del cielo. Una vez que terminan. Se dirigen al portón que está al costado de la Iglesia para esperar que los vengan a buscar. A veces vienen las abuelitas, otras veces el papá o la mamá, o la mamá con la hermana o la mamá con la mascota, y vuelven a sus casas con un helado como premio, felices de haber estado nuevamente en el Colegio. Las misses no los pueden abrazar, ni dar besos. Ellos tampoco pueden retribuir el cariño con abrazos, pero les sonríen, les dicen adiós con la mano, a ellas y a sus amigos. Están muy contentos y se comprometen a mandar todas las tareas y a participar en las clases en línea, porque saben que pronto se verán en persona, nuevamente.

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