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19marzo 2026Cenizas que dan Vida: Un viaje de renovación compartida
Avanzamos en esta travesía cuaresmal hacia el Misterio Pascual, centro y raíz de la vida cristiana. No se trata solo de fechas en un calendario, sino de un itinerario espiritual que, es una búsqueda constante de Dios que nos invita a transformar el corazón para, finalmente, salir al encuentro del prójimo, que ha sido la temática narrativa estos cuatro domingos. Un inicio en el desierto y las tentaciones de Jesús; la transfiguración, preanuncio de la gloria del Mesias; la samaritana y la “fuente de agua viva”; el ciego de nacimiento, camino que revela a “Jesús luz del mundo”. Cuatro narrativas de una riqueza y belleza propia del relato bíblico. Asimismo, es un camino que se recorre en tres etapas clave: la preparación, la vivencia del misterio y el testimonio activo.
Cuaresma es el desierto del reencuentro, son los 40 días de preparación que se inician el Miércoles de Ceniza. Es un tiempo inspirado en el retiro de Jesús en el desierto, donde la Iglesia nos invita a la conversión a través de la oración, acción que reconecta nuestro espíritu con Dios y la escucha de su voluntad. Es el ayuno, un ejercicio de autodominio y solidaridad, valorando lo esencial sobre lo material. Además, la limosna, que nos abre a las necesidades de los demás, transformando el sacrificio personal en caridad concreta. La Semana Santa es el Misterio del Amor Extremo que revela el Resucitado. Luego, de la preparación cuaresmal, una puerta se abre hacia el Triduo Pascual. En dicho evento, conmemoramos la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Es en el Jueves Santo, donde celebramos la institución de la Eucaristía y el mandamiento del amor con el lavatorio de los pies. Es el sacrificio sublime del maestro que enseña y da testimonio de humildad a los apóstoles. Durante el Viernes Santo, contemplamos y caminamos meditabundos, el sacrificio de la Cruz. Finalmente, la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección marcan el triunfo de la vida sobre la muerte, el evento central que da sentido a nuestra fe, del cual San Pablo confiesa: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe” (1 Cor 15,17).
Sin lugar a duda que, tenemos la suerte de recibir un testimonio preclaro en nuestro colegio y la comunidad toda, las “Misiones Familiares”, que son la confirmación de la llamada “Iglesia Doméstica” que hace suya la invitación “salgan al mundo”. Las misiones familiares son la respuesta práctica a la alegría de la Resurrección. En lugar de vivir la Semana Santa solo de forma introspectiva, muchas familias deciden convertir sus días de descanso en un tiempo de evangelización y servicio. En este caso particular, misiones en la localidad de Nancagua, en la sexta región. La pregunta que resuena en nuestros oídos es y ¿quiénes son? Ahora bien, son grupos de familias y estudiantes que visitan comunidades, para compartir la fe, celebrar la liturgia y llevar ayuda solidaria. El impacto en el hogar, al misionar juntos, padres e hijos fortalecen sus vínculos y viven la experiencia de ser una imagen viva del Misterio de la Iglesia que sale de su comodidad para ser testimonio fiel, vivir estos tiempos en familia, búsqueda de fortaleza espiritual y experimentar el amor de Dios, realidad que crece y permanece más allá de las vicisitudes de la vida.
Padre rector Miguel Ángel González Chandía, svd
Marzo, 2026