
Arnoldo Janssen y José Freinademetz: legado misionero que trasciende el tiempo
Arnoldo Janssen (1837-1909) fundó la congregación de los Misioneros de Steyl (Holanda), luego conocida como Misioneros del Verbo Divino (SVD) en 1875. Arnoldo Janssen y José Freinademetz (1852-1908) fueron canonizados juntos por el Papa Juan Pablo II el 5 de octubre de 2003, en la Plaza de San Pedro. Esta solemne ceremonia fue el clímax de un largo proceso que reconoció sus vidas de santidad y dedicación al servicio misionero. El proceso de canonización se inició en 1935, y un paso previo y crucial fue la beatificación conjunta, realizada por el papa Pablo VI en 1975, durante la solemnidad de Pentecostés. En este acto, la Iglesia reconoció formalmente sus vidas virtuosas, abriendo el camino hacia su posterior canonización. Arnoldo Janssen y su celo apostólico lo llevaron a utilizar la prensa como una herramienta para promover las misiones, fundando la revista «El pequeño mensajero del Corazón de Jesús». José Freinademetz, un sacerdote de la región del Tirol austriaco, fue uno de los primeros miembros de la Congregación del Verbo Divino y fue enviado como el primer misionero a China. A pesar de las difíciles condiciones, Freinademetz dedicó toda su vida a la evangelización en China. Adoptó la cultura local y vivió con gran sencillez hasta su muerte. Su profundo respeto y amor por el pueblo chino lo convirtieron en un modelo de misión y encarnación del Evangelio. Freinademetz fue un pilar fundamental en las primeras décadas de la congregación y en su expansión en el Lejano Oriente.
La canonización de ambos santos estuvo ligada a un caso de curación inexplicable que se atribuyó a su intercesión. Este milagro, junto con el de Daniel Comboni, permitió que la ceremonia se celebrara en 2003, consolidando su legado espiritual para la posteridad. La canonización de San Arnoldo Janssen y San José Freinademetz no solo honró sus vidas, sino que también actualizó el legado que han transmitido a las instituciones educativas que llevan su nombre. Es además la herencia misionera que nos han legado ambos santos. De esta manera, colegios como el CVD en Chile promueven los principios de sus fundadores, ofreciendo una educación integral que forma a estudiantes para ser ciudadanos comprometidos. El mensaje de su herencia misionera se manifiesta en varios pilares clave: el ejemplo de Freinademetz en China inspira a fomentar el respeto intercultural y el diálogo con otras culturas y religiones. El énfasis de Janssen en el amor y la confianza es la base para construir una comunidad escolar colaborativa y empática. La visión de Janssen se traduce en la promoción del servicio a los más necesitados y en la participación activa en proyectos solidarios. La audacia y el legado de los fundadores inspiran a la comunidad escolar a ser resiliente y creativa ante los desafíos actuales. Su ejemplo promueve la unidad en un mundo dividido, alentando a construir puentes y celebrar la diversidad cultural. La confianza y el amor que predicaban son fundamentales para una comunidad sólida donde cada persona es valorada. La comunidad escolar, impulsada por esta herencia misionera, está llamada a ser agentes de cambio positivo en sus familias, colegios y en la sociedad, trabajando por un mundo más justo y humano, manifestando así el amor de Dios. San Arnoldo señala: “Los misioneros son mensajeros del amor divino…manifiestan las grandes obras de Dios y establecen el reino del amor divino dondequiera que no exista todavía.”
