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16abril 2026Entre el sonido la trama y el arte: Crónica de una Pasión
Con inmenso placer disfrutamos de tres veladas al caer la tarde, la semana que ha pasado (jueves, viernes y sábado), en la iglesia del Colegio del Verbo Divino, de un relato conocido por todos, “La Pasión de Cristo”, puesta en escena musical y coral, bajo la guía de nuestro director de música Luis Felipe Undurraga. Un relato que no es solo una narración de sacrificio; es un espacio donde el dolor se transmuta en belleza a través de los sentidos. El arte se manifiesta en dos actividades distintas, la primera, la sonoridad del lamento, un concierto, que merece en nuestra mirada subjetiva, el calificativo de “Arquitectura de Silencios”. El programa musical dedicado a la Pasión nos transportó a un estado de introspección profunda. Desde las primeras notas de las cuerdas, el aire se cargó de una gravedad necesaria. La interpretación no buscó el espectáculo, sino la reverencia. Las armonías de la música, escrita y compuesta por Undurraga, junto al hermoso conjunto de voces, instrumentos y juego de luces, rindieron un homenaje cultural, donde el hilo conductor nos ha transportado por un umbral mágico, para entender el sufrimiento humano detrás de la divinidad. Fue un recordatorio de que la música es, quizás, el único lenguaje capaz de narrar lo que las palabras no alcanzan a decir sobre la entrega y el perdón.
Esta semana, el subsuelo de la iglesia (la Cripta) acoge una muestra artística que combina color en el lienzo, la delicadeza táctil del grabado y, especialmente, la escultura. La exposición destaca la habilidad de la escultora Teresa Haeussler, para transformar materiales rígidos como el bronce en formas delicadas y expresivas. La pintora Guadalupe Valdés ofrece una respuesta visual al entorno de la exposición. Es el talento de la pintora, es el grito del pincel. En sus cuadros, cada trazo es también al igual que la música de expresión de la Pasión de Cristo, luz de esperanza que se filtra entre las capas de óleo. Es una pintura que no se mira, se siente en lo profundo del alma, seguramente, es lo que Guadalupe espera de todo aquel que coloque la mirada alerta del arte pictórico.
Maite Izquierdo, a todas luces, muestra el grabado y sus memorias de las fibras. Además, frente a la fuerza del lienzo, encontramos la sutileza de Izquierdo. Su trabajo sobre el lienzo aporta una dimensión orgánica única. En nuestra sencilla opinión, el grabado sobre textil requiere una pasión casi mística, la tinta penetra la trama, fundiéndose con el soporte. Al usar tela, la artista dota a la obra de un movimiento efímero; con cada corriente de aire, las imágenes parecen respirar, recordándonos la fragilidad de la vida y la permanencia de la fe. A modo de conclusión de este sencillo escrito, citamos de Roberto Matta (Conocido arquitecto, pintor y poeta chileno: 1911-2002), lo siguiente: “… el arte no es una búsqueda de una “realidad alternativa”, sino una herramienta para descubrir la realidad misma a través de un gesto poético… el papel del artista es actuar como un mediador que revela la verdad mediante la mirada, superando la simple apariencia de las cosas”. Cultivar el arte es hacer cultura, tanto para el mundo como para uno mismo. ¡Valoremos el talento y esa mirada que busca lo trascendente!
Padre rector, Miguel Ángel González Chandía
Abril, 2026