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  • 23
    mayo 2024

    Estimada comunidad:

    Esta breve semana laboral está marcada por el día de las Glorias Navales. A nivel eclesiástico es la semana entre las solemnidades de Pentecostés y la Santísima Trinidad, ambas muy importantes en la espiritualidad de la Congregación del Verbo Divino.

    Nuestro fundador tuvo una evolución en su espiritualidad. En su juventud el foco era en la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Más adelante, en Jesús como el Verbo de Dios hecho carne, por eso escogió el nombre Verbo Divino para la sociedad religiosa misionera masculina que estaba comenzando. Más adelante, su énfasis espiritual fue en el Espíritu Santo, por eso la congregación misionera femenina lleva el nombre Siervas del Espíritu Santo. Al final de sus días, San Arnoldo Janssen se maravillaba contemplando el misterio de la Santísima Trinidad, un solo Dios en Tres Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La fuente de la misión de la Iglesia está en el envío desde Dios Padre a su Hijo al mundo y del envío del Espíritu Santo desde el Padre y el Hijo, es decir, la Trinidad es la fuente original de la misión. Como legado espiritual nos dejó que la Solemnidad de la Santísima Trinidad es la más importante para nuestra familia religiosa.

    Durante el fin de semana largo estuve en Iquique, reemplazando al Superior Provincial - quien tenía que estar en el sur - en la Fiesta Patronal de la Parroquia del Espíritu Santo. Aprovecho de contarles cómo y por qué la SVD está presente en esa zona del norte grande. En 1988 el entonces obispo de Iquique invitó a la congregación a trabajar en su diócesis. El superior provincial de ese tiempo informó de esta invitación y se presentó como voluntario para irse al norte el Padre Erich Gauer, austríaco, quien asumió la Parroquia del Divino Redentor en el pueblo de Huara, ubicado junto a la Ruta 5, unos 40 km al norte y 50 al este de Iquique. La idea era que lo siguieran otros sacerdotes de la SVD, pero en 1989 nombraron obispo de Illapel a don Rafael de la Barra SVD, por lo que quienes iban a ir a Iquique terminaron yendo a ayudar a nuestro primer obispo chileno de la SVD en esa zona del norte chico. Así el padre Gauer quedó por varios años como único miembro de la SVD en la zona, hasta que llegó el Hermano Paul Oden.

    En la década de 1990 el Hermano Pablo (Sebastián) Oden – alemán, de profesión cocinero, fundador del grupo scout del CVD (donde trabajó casi 20 años), quien luego fundó de una serie de hogares de menores con los que trabajó otros 20 años - se fue a Iquique a hacer trabajo social para esa diócesis, creando la Fundación Niños de la Huella, con la cual trabajó hasta su muerte. Él siempre insistió en que la SVD tuviera más presencia en dicha zona.

    En el año 2011 la congregación decidió asumir la parroquia de Pica, el hermoso oasis ubicado en la pre-cordillera de la Región de Tarapacá. Esta parroquia había estado sin sacerdote por varios años.

    En la visita general del año 2014 se nos sugirió dejar la zona de Iquique o enviar más gente porque nuestros pocos cohermanos (sacerdotes y hermanos) estaban muy aislados del resto de la provincia. Decidimos enviar más gente, y así tomamos la Parroquia del Espíritu Santo, cuyo nombre nos hacía resonancia con la espiritualidad de la congregación.

    En el año 2017 falleció el Hermano Pablo Oden y en el año 2022 el padre Erik Gauer. Actualmente, tenemos tres sacerdotes bastante jóvenes en esa zona.

    Yo visité primero la Parroquia del Espíritu Santo (la Iglesia del Campanario) en el sector de Playa Brava, que celebró su fiesta patronal con una misa en la vigilia de Pentecostés. Había unas 250 personas en esta ceremonia litúrgica. Es una comunidad muy unida y muy llena de vida, con muchos jóvenes. El párroco es un sacerdote indonesio (que estudió Teología en Polonia), el Padre Vicente Taji, de la isla de Flores, de 40 años, 10 en Chile. Él me prestó el auto para que fuera al interior.

    El domingo de Pentecostés fui a Huara, y de ahí viajamos con el padre Carlos Gaier (Karol Gajer), polaco (48 años de edad, 17 en Chile), unos 100 km hacia el norte y otros 50 hacia el este para llegar a Miñita, una localidad a 2800 m snm, donde hay una pequeña iglesia dedicada al Espíritu Santo, por lo que también celebraba su fiesta patronal. Vive muy poca gente - todos de las etnias aymará y quechua - pues la inmensa mayoría vive en Arica y algunos en Iquique, aunque para esta fiesta muchos vuelven a su tierra a celebrar. La gente tenía una foto del Padre Erik Gauer quien los acompañó por más de 30 años en esta misma celebración. En el desierto, a pesar de estar en invierno y a más de 1000 m snm hacían casi 30°C de temperatura, mientras en Santiago llovía con frío. El párroco es un hombre muy entusiasta en esta difícil misión, donde vive poca gente y menos aún va a misa. Él atiende además Pisagua, y unas 10 localidades del interior, uno de las cuales es Miñita.

    El lunes temprano salí hacia Pica, donde estuve conversando con el Padre Ronald (37 años de edad, 8 en Chile) Aming’a (apellido de su madre) Getenga (apellido de su padre); sobre su familia; su país, Kenia (que es donde comenzó la vida humana, según los estudios recientes); su etnia, Kisii (que habita una zona cercana al Lago Victoria, una de las fuentes del Nilo) y sobre los desafíos pastorales que él ve en su parroquia, que tiene dos centros principales, Pica y Matilla, además de tres lugares cercanos y tres muy arriba en la cordillera, cerca del límite con Bolivia.

    Esa tarde nos reunimos en Iquique: éramos no sólo de cuatro países diferentes, sino de cuatro continentes distintos. Ese un rasgo muy distintivo de la Sociedad del Verbo Divino (SVD).

    El martes 21 de mayo fuimos a los desfiles. Hubo marchas de representantes de las fuerzas armadas, de carabineros (a quienes la gente aplaudía con mucho cariño) y de organizaciones civiles. Hubo discursos, ofrendas y otro tipo de homenajes. Fue emocionante estar en Iquique para ese día tan importante en nuestra historia. Había un lindo ambiente: varias parejas de personas mayores bailaban danzas tradicionales en la plaza del reloj. Me tocó cruzar la calle Vicente Zegers, cuyo nombre recuerda al marino de la Esmeralda que sobrevivió al combate y escribió a su padre una carta que contiene un extenso y emotivo relato sobre los sucesos de ese día de 1879, que sugiero leer, les dejo el texto en este link.

    Dios bendiga a nuestra patria y a nuestra comunidad.

    Fraternalmente unidos en Dios Uno y Trino,

    Sergio Edwards SVD
    Jueves 23 de mayo de 2024