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  • 28
    mayo 2026

    Testigos del acontecimiento: el anuncio que quema la existencia

    Este domingo 24 de mayo, celebramos Pentecostés. Sin lugar a duda, la fiesta fundacional de la Congregación del Verbo Divino (SVD). Su fundador, san Arnoldo Janssen, poseía una profunda espiritualidad trinitaria centrada de forma especial en la acción del Espíritu Santo. De hecho, inauguró la primera casa misional en Steyl (Países Bajos) inspirándose en la fuerza transformadora de Pentecostés. La consagración de la SVD al Espíritu Santo y la certeza de su guía en cada misión se convirtieron en la piedra angular para la evangelización y el envío al mundo. Al respecto, monseñor Robert Barron señala que «el cristianismo no es una filosofía, no es un conjunto vago de prescripciones morales, ni es algo que podamos deducir por nuestra cuenta a partir de ciertas convicciones espirituales a las que hayamos llegado. No, el cristianismo se basa en acontecimientos concretos; por ejemplo, en la larga historia de Israel en el Antiguo Testamento, que culmina con la llegada del Mesías, el hijo elegido de David, clímax de la historia de Israel». Nos encontramos ante un Jesús que predicó, curó, murió y resucitó de entre los muertos. Esto no es un invento: somos testigos de ello. Es una noticia inesperada y asombrosa que nadie puede descubrir por sí mismo; al contrario, exige dar testimonio. Quienes presenciaron estos hechos sintieron la necesidad imperiosa de hablar de ellos, y por eso las lenguas son tan importantes en el día de Pentecostés.

    Del mismo modo, a lo largo de los siglos, el cristianismo ha puesto un gran énfasis en la palabra de los testigos. El Evangelio es una buena noticia. Una filosofía puede ser verdadera, pero no es una noticia; un conjunto de normas morales puede ser edificante y guiar la conducta, pero tampoco es una noticia. Las noticias narran algo que ha sucedido y, por lo tanto, requieren testigos que hablen. Una noticia no se transmite de manera tímida, difusa o como algo irrelevante que se olvida pronto. Por el contrario, el cristianismo proclama un acontecimiento inesperado e inolvidable; una fuerza incontrolable que nos toma por las solapas y nos obliga a hablar con pasión, con lenguas de fuego. No se trata de un discurso tibio, sino de un hablar de fuego que queme nuestra existencia y nos comprometa con la misión. Por esto, para la SVD, Pentecostés no es una simple efeméride, sino un evento vivo y un motor diario que impulsa a cruzar fronteras culturales. San José Freinademetz lo entendió así y lo vivió intensamente en su querida China.

    Nuestra identidad misionera, bajo la guía del Espíritu Santo, es una invitación a vivir la diversidad que conduce a la unidad. Así como en Pentecostés los apóstoles hablaron distintas lenguas, los misioneros SVD forman hoy comunidades internacionales con miembros de diversos países. La presencia del Verbo encarnado es, en esencia, inefable: algo tan increíble que trasciende las palabras. Sin embargo, se hace presente en el mundo mediante el soplo y la inspiración del Espíritu. De esta manera, la SVD se siente impulsada a dialogar con personas sin religión, de otros credos, de diversas culturas y en situaciones de pobreza. El Espíritu Santo dinamiza la misión de este a oeste, hacia los cuatro puntos cardinales. Esta realidad ya se vislumbraba cuando la multitud congregada oía hablar a los apóstoles en su propia lengua materna: partos, medos, elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto y Asia, Frigia y Panfilia, Egipto... Tras recibir el «soplo del Espíritu» en el cenáculo, los apóstoles salieron de Jerusalén hacia el mundo, tal como lo narran los Hechos de los Apóstoles (2, 1-11). Hoy, la palabra y el fuego siguen siendo el imperativo para salir al encuentro del mundo en un diálogo profético, testimoniando la fe en el Resucitado. Dice San Arnoldo Janssen: "Que todas las personas conozcan, amen y veneren al Dios Uno y Trino: el poder del Padre, la sabiduría del Hijo y el amor del Espíritu Santo”.

    Padre rector, Miguel Ángel González Chandía

    Mayo 28, 2026