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  • 03
    septiembre 2026

    El desierto como aula: La enriquecedora experiencia de II Medio en San Pedro de Atacama

    La gira de estudios de los Segundos Medios del Colegio Verbo Divino de Las Condes a San Pedro de Atacama, realizada entre los días 20 y 28 de agosto de 2026, constituyó una oportunidad especial para compartir una experiencia singular. Este viaje combina el aprendizaje geográfico con una profunda integración grupal y el respeto por la cultura andina, consolidándose como uno de los pilares del proyecto educativo de la institución. Lejos de ser un trayecto puramente recreativo, esta experiencia se diseñó e implementó como una extensión del aula, donde los valores institucionales, la excelencia académica y la formación humana se vivieron en plenitud en el desierto más árido del mundo. Fue esencialmente un llamado a la excelencia pedagógica en terreno, por lo tanto, esta gira materializa el enfoque de aprendizaje significativo que promueve el colegio. Al trasladar el proceso educativo a la Región de Antofagasta, asignaturas como Geografía, Historia, Ciencias y Artes adquieren una dimensión práctica. Los alumnos comprendieron la riqueza geológica del Valle de la Luna y valoraron in situ el patrimonio arqueológico del Pucará de Quitor y de la cultura Lickanantay.

    Asimismo, disfrutaron del pintoresco pueblo de San Pedro de Atacama y de su icónica iglesia. Construida originalmente en 1557 y ampliada a mediados del siglo XVIII, ha tenido reconstrucciones posteriores debido a sismos e incendios. Es la iglesia más grande de la zona atacameña, con una nave en forma de cruz latina de 41 metros de largo y 7,5 metros de ancho. Está hecha con cimientos de piedra y muros de adobe de un metro de ancho, utilizando barro, paja y maderas de algarrobo, chañar y cactus amarrados con cuero. Su estilo es mestizo andino de volumen compacto, con techo a dos aguas, dos capillas laterales, sacristía, coro, baptisterio y una torre campanario de adobe levantada en 1965. Su altar mayor es de estilo barroco y el templo fue declarado Monumento Histórico en 1951. Tras una restauración en 2014 por daños sísmicos, se descubrieron pinturas ocultas de ángeles, restos óseos y cerámicas, siendo reinaugurada en junio de 2015. Nos encontramos con una riqueza geográfica e histórica del desierto, a través de sus recorridos, donde los profesores, guías y estudiantes deambularon por el Valle de la Luna, la Cordillera de la Sal, parte de la Cordillera de Domeyko y la Laguna Cejar. También visitaron la Iglesia de San Francisco de Chiu Chiu (o Parroquia de San Francisco de Asís), que destaca como la iglesia más antigua que se conserva en Chile. Este invaluable Monumento Nacional es un ícono del barroco andino mestizo. Su arquitectura destaca por gruesos muros de adobe que han resistido numerosos terremotos, y un techo fabricado de madera de cardón (cactus gigante), cuyas pesadas puertas y marcos están amarrados con cuero y caña, sin utilizar clavos. Se estima que su fundación inicial ocurrió hacia el año 1540 por orden de Pedro de Valdivia. Destaca en su iglesia un baptisterio donado por Inés Suárez, acompañante de don Pedro de Valdivia.

    El aprendizaje histórico continuó en el Pucará de Quitor, cuyos vestigios arqueológicos fueron explicados por los guías de la empresa turística Latitud 90. Esta antigua fortaleza defensiva prehispánica fue construida por el pueblo atacameño (Lickanantay) en el siglo XII para proteger sus recursos y a su comunidad. Ubicada en la ladera de un cerro junto al río San Pedro, refleja la resistencia militar y la organización social de los pueblos del desierto. Su posición estratégica fue reforzada por los incas en el siglo XV y se convirtió en el escenario de la resistencia contra la conquista española. En 1540, ante el avance de las expediciones españolas, unos 1.000 atacameños se refugiaron en la fortaleza. Finalmente, el capitán español Francisco de Aguirre, al mando de un grupo de soldados y yanaconas, logró romper las defensas gracias a su armamento de fuego. Como represalia y advertencia, los españoles decapitaron a más de 20 caciques indígenas capturados y colgaron sus cabezas en las murallas, hecho por el cual los cronistas llamaron al lugar el "Pueblo de las Cabezas". Es un relato de inmersión cultural y dimensión espiritual, en la cual, nuestros alumnos tuvieron una oportunidad única de inmersión cultural al entrar en contacto directo con la cosmovisión y el patrimonio de las comunidades Lickanantay. Estas actividades fomentan la valoración del patrimonio originario chileno y enseñan a comprender la vida en armonía con un ecosistema frágil y desafiante. Por otra parte, la dimensión espiritual se hizo presente con espacios de reflexión y la tradicional celebración eucarística del viaje en la iglesia de San Pedro de Atacama. Momentos centrales como la celebración de la Santa Misa y las reflexiones comunitarias al cierre de cada jornada permitieron a los estudiantes conectar la experiencia vivida con los valores del Evangelio, la gratitud y la trascendencia. En definitiva, esta gira de estudios transforma la dinámica de los cursos al fortalecer la amistad, el compañerismo y la empatía a través de actividades al aire libre. Además de fomentar la autonomía personal y la responsabilidad colectiva, el imponente paisaje nortino propicia la reflexión, la oración y la vida interior, consolidando comunidades escolares solidarias, íntegras y unidas en la fe.

    Padre rector, Miguel Ángel González Chandía]
    Agosto de 2026