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  • 19
    agosto 2026

    Luz en el mundo: la huella solidaria del Verbo Divino

    Al invitarnos a una reflexión escrita sobre la solidaridad, que hemos celebrado en nuestro Colegio del Verbo Divino en agosto, no podemos dejar de lado el hecho de que existimos en un mundo marcado por el individualismo. En este contexto, la solidaridad emerge no como un acto aislado de beneficencia, sino como un pilar fundamental para la cohesión social y el desarrollo humano. Por ejemplo, San Juan Pablo II señala: "La solidaridad no es un sentimiento superficial por los males de otras personas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común". En sintonía con esto, San Alberto Hurtado indica: "La caridad comienza donde termina la justicia. La solidaridad es dar no lo que nos sobra, sino lo que el otro necesita para vivir con dignidad".

    ¿Qué es lo que nos atañe como comunidad educativa? Valoramos que, para las instituciones escolares confesionales, este concepto adquiere una profundidad aún mayor, transformándose en un mandato evangélico y en el eje central de su proyecto formativo. En la comunidad del Colegio del Verbo Divino de Las Condes, la solidaridad no es solo un valor para enseñar, sino una identidad que se vive día a día. Por lo tanto, nuestra tarea es mantener muy en alto esta realidad de ayuda, servicio, entrega y compasión por quien más lo necesita. En una definición bíblica: fraternidad y justicia, atendemos desde la perspectiva cristiana, la solidaridad se entronca directamente con la fraternidad y la justicia. Para comprender su verdadero alcance, es necesario acudir a las Sagradas Escrituras. En la Biblia, la solidaridad no se limita a la lástima; se fundamenta en la convicción de que todos los seres humanos somos hijos de Dios y, por lo tanto, hermanos. El Antiguo Testamento establece con fuerza el deber de proteger al huérfano, a la viuda y al extranjero (Deuteronomio 10, 18-19), vinculando la fe con la justicia social. En el Nuevo Testamento, Jesucristo eleva este principio a su máxima expresión a través de la parábola del Buen Samaritano (Lucas 10, 25-37), donde el prójimo es cualquiera que necesite ayuda, superando fronteras culturales y religiosas. Asimismo, en Mateo 25, Jesús afirma: "Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo". Desde esta mirada, la solidaridad es el amor de Dios hecho acción visible y concreta.

    Es el sello verbita: "el amor del Verbo Divino que nos reúne", y como parte de la Congregación del Verbo Divino (SVD), nuestro colegio hereda el espíritu misionero de su fundador, San Arnoldo Janssen. La espiritualidad verbita invita a salir al encuentro del otro, especialmente de los más necesitados y marginados, promoviendo el diálogo intercultural y el anuncio del Evangelio a través del servicio. Esta vocación es una realidad práctica en nuestro día a día. En el contexto escolar, esto significa formar "líderes cristianos para el mundo", jóvenes que no solo busquen la excelencia académica, sino también una profunda excelencia humana. La solidaridad se convierte en el puente que conecta el aula con la realidad del país, permitiendo que los estudiantes desarrollen una conciencia crítica y empática frente a las desigualdades sociales. Vivimos en una experiencia comunitaria y sus dimensiones, donde esta solidaridad se articula en el colegio como una experiencia comunitaria que involucra a estudiantes, educadores, apoderados y exalumnos. Dicha red de apoyo se manifiesta a través de diversas dimensiones: son en misiones y trabajos voluntarios: instancias donde los alumnos de enseñanza media se trasladan a zonas rurales o vulnerables del país para construir viviendas y, sobre todo, compartir la vida y la fe con las comunidades locales. En campañas solidarias internas: respuestas organizadas ante emergencias nacionales o necesidades específicas de instituciones sociales (hogares de ancianos, campamentos, comedores solidarios). Estas acciones movilizan a todo el colegio desde los niveles iniciales, haciendo vivo el llamado del papa Francisco: "La solidaridad es una actitud que hace a las personas capaces de salir al encuentro del otro y de fundar sus relaciones en la fraternidad, no en el consumo". Además, formación en el servicio:  que integra la solidaridad en el currículum, no como un extraprogramático, sino como parte de la reflexión ética y religiosa. Se busca que el alumno entienda el porqué de la ayuda, promoviendo la dignidad de la persona asistida. Como menciona el filósofo Jürgen Habermas: "La solidaridad no es caridad. Es la red de relaciones de reconocimiento recíproco que sostiene a una comunidad democrática y protege a sus miembros más vulnerables". El colofón de esta reflexión es un compromiso de por vida. Por lo cual, la solidaridad es un compromiso permanente. Como indicó Nelson Mandela: "Nuestra solidaridad humana exige que reconozcamos que la pobreza, la injusticia y la desigualdad flagrante son azotes globales de nuestra época". La formación solidaria del Colegio del Verbo Divino busca que sus egresados actúen siempre con justicia y compasión, extendiendo su compromiso comunitario y su carisma misionero a la vida profesional y ciudadana. Este enfoque busca formar ciudadanos comprometidos con el servicio evangélico para construir una sociedad más fraterna y unida.

    Padre rector, Miguel Ángel González Chandía
    Agosto de 2026