Publicador de contenidos

  • 05
    julio 2021

    Estimados miembros de nuestra comunidad educativa:

    Ayer comenzó a trabajar la convención constitucional. En algunos hay mucha esperanza, en otros hay temor. Es un gran desafío. Hay posiciones muy divergentes.

    Lo más llamativo, aunque no sorpresivo, fue la elección de la profesora mapuche Elisa Loncón como presidenta de la convención. En su primer discurso, comenzó hablando en mapudungun y después cambió al castellano. Fue un símbolo de que Chile está reconociéndose como un país multicultural. A los chilenos nos cuesta aceptar esa realidad, que en otras partes es algo muy natural. Suiza, el país de muestro rector anterior, tiene cuatro idiomas oficiales, además de dialectos (la familia del padre Armando habla un dialecto del alemán). En Taiwán, las indicaciones en el metro se dan en tres idiomas chinos (mandarín, taiwanés y hakka), y además en inglés. Yo trabajé por varios años en una zona montañosa donde vivía un pueblo originario que tenía su idioma propio, el Tsou, que sólo cinco mil personas lo hablan. Cuando un hermano sacerdote de la SVD fue nombrado obispo de esa zona, la misa fue en varios idiomas, incluido en Tsou. Hasta en nuestra “madre patria”, uno va a Barcelona y la misa es en catalán, no en castellano (por eso yo no escribo “español”, sino “castellano”). Es muy normal que se usen varios idiomas. Lo raro es lo que sucede en Chile, pues nos creíamos un país unicultural.

    Nuestra congregación asumió este punto de la apertura a otras culturas desde hace mucho y lo ha ido profundizando. Tres siglos antes de la fundación de la SVD, los jesuitas ya hablaban de la “acomodación” a las culturas donde se predicaba el Evangelio, siendo el aprendizaje del idioma el primer paso. Hace unas cinco décadas, en la Iglesia y en la SVD se hablaba de “inculturación”, es decir, que el misionero debe asumir como propia la cultura de la gente donde va a trabajar. Hace veinte años se hablaba del “diálogo con otras culturas”, sabiendo que es imposible dejar de ser lo que uno es. Hace 10 años, en la SVD se habla de interculturalidad, sabiendo que nuestras comunidades tienen religiosos de diferentes culturas, y que trabajamos en lugares con personas de culturas también muy diversas.

    Curiosamente, este concepto de interculturalidad no fue creado en círculos eclesiásticos, sino empresariales. Las empresas norteamericanas se dieron cuenta de que para ser más eficientes debían tomar en cuenta las diferencias culturales de sus trabajadores. Me tocó estar en un barrio de Chicago donde vivían personas de 80 nacionalidades. Empresas que funcionan en lugares como ese no pueden tratar a su gente como si fueran todos iguales. En algunas culturas la gente no se besa para saludarse. En otras se besan sólo hombres con mujeres. En Rusia se saludan con beso hombres con hombres. En algunas culturas, por cariño a uno le toman la mano. En otras, palmotear la espalda es considerado un acoso sexual. Por eso, los estudios de recursos humanos en países con gente de diferentes culturales comenzaron a hablar de “competencias interculturales” como algo necesario para poder manejar adecuadamente las relaciones interpersonales.

    La elección de Elisa Loncón como presidenta de la Convención Constitucional fue un paso importante en el reconocimiento que Chile es un país multicultural y que todos debemos crecer en adquirir “competencias interculturales”. Los invito a que nos interesemos en conocer a las personas de otras culturas que viven entre nosotros, empezando por quienes pertenecen a pueblos originarios y continuando por los migrantes. Busquemos aprender no sólo inglés, sino también mapudungun. En Paraguay, todo el mundo sabe guaraní además de castellano. Quizás en Chile, algún día, todos hablarán algún idioma de los pueblos originarios.

    Jesús hablaba, además del arameo, que era su idioma materno, el hebreo, en que estaba escrita la Ley de Moisés y los libros de los profetas. El hebreo ya no se usaba coloquialmente. En los evangelios nunca se mencionan intérpretes. Seguramente, Jesús también hablaba griego y, quizás, latín, porque lo vemos conversando con extranjeros.  

    Unidos en el Verbo Divino,

    Sergio A. Edwards V. svd
    Lunes 5 de julio de 2021.